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OFRECIMIENTO
Hermanos en Cristo: al finalizar la Cuaresma, vamos a entrar en los cultos de Semana Santa.
Ofrezcamos entonces, algo a Jesús y a María, cada cual sabe lo suyo. Un gesto, una manifestación de agradecimiento y amor. Pongamos en sus manos algo muy nuestro, para ofrecerlo de corazón.
Que consuele a Jesús en su trágico camino, como lo hizo la Verónica; que lo ayude en su cansancio, como lo hizo el Cireneo.
Nuestro gesto generoso al Hijo, será también de reconocimiento a la Madre. Será un pequeño alivio para Cristo, también para la Madre Dolorosa.
Estemos seguros del reconocimiento de los dos, que a todos premian con infinito amor. El mismo amor que conduce a la Cruz que nos salva. Cruz del martirio y la gloria. Cruz de un amor sin igual, como el hombre nunca conoció.
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