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NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
Los siete dolores de María
Quien ama sufre con el amado. Nadie ama más a Jesús que su Madre Santísima y por eso nadie sufre más por amor a Él.
Desde siempre, los cristianos hemos aprendido de la Virgen María a amar mejor a Jesús. La devoción a los dolores de la Virgen Madre se desarrolló por diversas revelaciones privadas, a las que contribuyeron los devotos de María, entre ellos los monjes servitas, que mencionábamos antes.
Entre estas revelaciones les referimos lo que la Santa Virgen comunicó a Santa Brígida de Suecia: “Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, pero encuentro poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor y e imítame en lo que puedas. Considera mis angustias y mis lágrimas y siente dolor porque sean tan pocos los amigos de Dios”.
Nuestra Señora prometió que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Avemarías mientras meditan en sus lágrimas y dolores.
Sus siete promesas son:
1 - Concederé la paz a sus familias.
2 -
Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios.
3 -
Las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos.
4 - Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas.
5 -
Las defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas.
6 -
Las asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.
7 -
He conseguido de mi divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevados directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno.
Demás está decir que estas promesas de la Virgen María presuponen un alma piadosa y devota, y una vida cristiana ejemplar.
En el final de nuestra reflexión, digamos cuáles son los siete dolores de María Santísima:
Primer dolor: La profecía de Simeón.
Segundo dolor: La huída a Egipto.
Tercer dolor. La pérdida del Niño Dios en el Templo.
Cuarto dolor: Jesús y María se encuentran en el camino a la Cruz.
Quinto dolor: Jesús muere en la Cruz.
Sexto dolor. Jesús es bajado de la Cruz y puesto en los brazos de María.
Séptimo dolor: Jesús es enterrado.
Mientras se reza el Avemaría, se contempla cada dolor.
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