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ENTRONIZACION DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS EN LOS HOGARES
La entronización del Sagrado Corazón de Jesús en los hogares es el reconocimiento social de la realeza amorosa del Corazón de Jesús en una familia cristiana.
La forma sensible de este reconocimiento es colocar en lugar de honor una imagen del Corazón de Jesús y ofrendarle la casa por un acto de consagración, proponiéndose el fin de amarlo y honrarlo.
El Dios de misericordia ha prometido que “siendo Él mismo la fuente de todas las bendiciones, las distribuiría con abundancia dondequiera que se hubiera colocado la imagen de su Corazón con el fin de amarlo y honrarlo” y más aún, agrega: “reinaré a pesar de mis enemigos y de todos cuantos pretendan oponérseme”.
Esto, amigos, es muy bueno saberlo y recordarlo, siempre tener presente esa bendición del Corazón de Jesús que se ofrece espontáneamente a sus devotos que han entronizado su imagen en la casa.
El fin supremo, trascendental, de la entronización es santificar profundamente el hogar y convertirlo en el primer trono, vivo y social, del Rey divino.
Para transformar y salvar al mundo es de toda necesidad que el nacimiento de Jesús, la primera Navidad, sea más que una fiesta, una realidad palpitante y permanente. Que Dios habite real y efectivamente entre nosotros, comenzando por hacerlo en nuestros hogares.
Consideremos que para que Cristo reine soberano en nuestra sociedad, nos será preciso rehacerla desde sus cimientos, reedificarla sobre la base de Nazareth, de la familia profundamente cristiana.
Y tengamos en cuenta que todo pueblo se revela según el valor moral de la familia, pues es regla sin excepción, que un pueblo es siempre, en santidad o corrupción, lo que sean sus hogares. No hace falta decir que esto, salta en el mundo de hoy, a la vista, sin disimulo.
Queridos oyentes: pidamos al Corazón de Jesús que la sociedad actual, que ha perdido el sentido de lo sobrenatural, de lo divino, y los valores que esto involucra, vuelva al buen camino del Evangelio, vuelva a Nazareth.
Quienes ya hayan entronizado al Sagrado Corazón en el hogar, acepten de corazón el compromiso de amor a Jesús y el compromiso de vida. Quienes aún no lo han realizado, busquen las bendiciones prometidas, y acepten el compromiso con Jesús, la familia y la sociedad entera.
El mundo de hoy nos necesita a todos y todos tenemos necesidad de Dios.
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