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SIERVO DE DIOS JACINTO VERA
6 de Mayo
El 6 de Mayo, la Iglesia en el Uruguay recuerda muy especialmente a su primer Obispo, hoy Siervo de Dios Monseñor Jacinto Vera.
Se desempeñó cono Cura Párroco de Canelones desde 1842 hasta 1859 en que se traslada a Montevideo como Vicario Apostólico, habiendo servido a la Parroquia de Canelones durante 17 años.
En tan largo período debemos decir que desempeñó su Curato con virtud, abnegación y con prestigio indiscutible, todo ello fruto de su infatigable trabajo apostólico y misionero. Con completa satisfacción de sus feligreses y superiores.
Durante el sitio de nueve años de la Guerra Grande, tuvo un comportamiento insuperable, atendiendo a todos los que necesitaban el amparo y perdón de Dios, cualquiera fueran sus opiniones políticas. No se plegó a ningún bando y con conducta ejemplar de buen cristiano, y sin fijare en las divisas, captó la simpatía de todos.
Atendía las necesidades de sus feligreses en los diversos pueblos en que se extendía su Parroquia. A caballo y desafiando cualquier inclemencia del tiempo, visitaba a enfermos y moribundos, teniendo especial celo por ellos. También dedicaba sus preferencias a los pobres a quienes atendía con solicitud y generosidad, socorriendo sus necesidades aún cediéndoles su propia ropa cuando la ocasión lo requería, que era bastante a menudo.
Atendía a los soldados y si alguno ofrecía dificultades con la confesión lo animaba diciendo: “Puedes hacerlo con confianza, pues yo también he sido soldado”.
Cumplió su oficio a la perfección en su largo tiempo de Cura Párroco, de tal manera que, al dejar la Parroquia cuando lo nombraron Vicario Apostólico, nadie tuvo un reproche o una sola palabra que no fuera un elogio y una expresión del afecto que había sabido conquistar. Todos estaban contentos con su Párroco, al punto que le regalaron un traje talar para recibir su nombramiento como Vicario Apostólico, ya que el que usaba estaba muy deteriorado. Amor con amor se paga. Y él había dado tanto.....
Siempre actuó fomentando el progreso religioso y la religión católica.
Jacinto Vera falleció el 6 de Mayo de 1881.
1875 fue declarado Año Santo por Su santidad Pío IX.
En ese contexto, el Siervo de Dios Jacinto, decidió consagrar el Vicariato del Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús, ante las dificultades y peligros que enfrentaba la Iglesia, situación que describía en su Carta Pastoral del 20 de Mayo de 1875 y decía: “Es necesario que acudamos a la oración y a la práctica de las obras de piedad y caridad... A Aquél que es fuente inagotable de infinitas misericordias... A ese Corazón Santísimo, centro y volcán del más puro amor”
Recemos, amigos oyentes, la oración de aquella Consagración con las palabras del Siervo de Dios Jacinto Vera:
Corazón de Jesús:
Tú eres nuestro consuelo y nuestra esperanza.
Humildemente postrados en tu presencia, te pedimos el perdón de nuestros pecados.
Proclamamos que queremos vivir y morir en tu servicio y corresponder dignamente a tus soberanos designios de misericordia en favor de la Iglesia y de la sociedad.
Te consagramos nuestras personas y nuestras familias, nuestros intereses y nuestros bienes, el presente y el porvenir.
Te rogamos, Señor, acojas benignamente nuestras plegarias por tu santa Iglesia, por la conversión y salvación de los hombres, por la paz y la prosperidad de nuestra patria y de todos los pueblos. Amén.
Corazón Santísimo, sálvanos.
Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros.
En el nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Queridos amigos, como todos somos responsables de difundir el conocimiento del Siervo de Dios y de la devoción a él, los invitamos a todos a rezar por la causa de la beatificación de Jacinto Vera, los días 6 de cada mes, y especialmente, el 6 de Mayo, fecha de su muerte. Pueden pedir la gracia que necesiten por su intercesión y comunicar las gracias recibidas a la Vice Postulación, dirigiéndose a:
Vice Postulación del Siervo de Dios Jacinto Vera.
Ituzaingó 1373.
C.P. 11 100.
Montevideo.
Uruguay. |
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