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LA PASCUA VIVIDA POR MARIA
Para María, la Pascua tiene un significado muy distinto al que puedan tener otros. Porque María es la Madre de Jesús.
María, quien vivió de la fe y en la esperanza, vive con alegría honda y profunda, el sentido de la Pascua de modo personal, que nadie más como Ella podría vivir.
María Santísima vivió en su Corazón de Madre el sacrificio del Hijo, también como nadie. Ahora celebra como ninguna.
La Resurrección gloriosa de Jesús, colma sus expectativas como la elegida del Padre, como la corredentora del Hijo, como la iluminada por el Espíritu Santo. Participa de la Gloria de Jesús.
Es justo.
Cristo desde la Cruz la ha hecho Madre de todos los hombres. Y María, con un amor sobrenatural, que está más allá de lo meramente humano, acepta a los pecadores por los que muere su Hijo, como hijos propios. Grandeza en su amor maternal.
Y también como Madre de los hombres, celebra la Pascua: su Hijo divino ha conquistado la salvación y la redención de sus otros hijos del mundo de los hombres.
Doble vivencia pascual del Corazón Inmaculado de María.
Que celebra la Resurrección del Hijo divino, y celebra la redención de sus otros hijos, todos nosotros.
Y así como Jesús, cumplida su misión salvífica vive su Gloria, así llegará para María la suya, cuando el Hijo la llame a su lado.
Juntos eternamente celebrarán su gloria conquistada, porque juntos compartieron humanamente los dolores, penas y sacrificios, de la Pasión y Muerte de Cristo.
El Amor, la Misericordia y la Justicia infinitos de Dios, se realizan en Jesús, se celebra en María; y en los hombres creados por Dios -la humanidad de todos los tiempos y generaciones- por el perdón conquistado por Cristo, que les da la posibilidad de alcanzar la vida eterna y gozosa en los Cielos.
Solamente deben procurarlo, desearlo vivamente y vivir una vida acorde con este deseo.
La misión, con dolor y sacrificio supremos, la cumplió Cristo en compañía de María y con su participación de Madre. Madre de todos, de Jesús y desde la Cruz, de los hombres.
Amigos oyentes: ¿sabremos demostrarles nuestro agradecimiento? ¿Y cumplir nosotros con nuestra misión de redimidos? Jesús y María supieron cumplir con la suya, cumplamos nosotros la nuestra.
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