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AÑO SACERDOTAL
Jornada mundial de oración por la santificación de los sacerdotes.
Oración
Sean diocesanos o religiosos, sean conocidos o anónimos, sean Obispos, Arzobispos, Cardenales o Papa, todos tienen en común ser sacerdotes, configurados en Cristo, que ha dado la vida por amor a nosotros.
Ellos son la voz de Cristo.
Proclaman la Palabra de Dios y nos la comentan y enseñan.
Anuncian el Reino, evangelizan y pregonan a los hombres el amor del Padre por ellos.
Son las manos de Cristo.
Bendicen, incluso al Obispo al que deben obediencia. Bendicen a todos, y a todo lo que sea objeto de bendición.
Imparten el Sacramento de los Enfermos.
A su vez, y en sus manos, Cristo de hace presente en el pan que se convierte en su Cuerpo y en el vino que se convierte en su Sangre.
Privilegio inaudito.
Misión sublime.
Son el Corazón de Cristo.
Otorgan el perdón en el Sacramento de la Reconciliación, aún siendo ellos mismos pecadores.
Acompañan espiritualmente a los fieles y los ayudan a rezar.
Son instrumentos vivos elegidos por el Señor para comunicar su amor a los hombres.
Representan sacramentalmente a Jesús Sumo y Eterno Sacerdote.
Celebran la Misa cada día para gloria de Dios y salvación de los hombres.
Son lazo de unión entre la Tierra y el Cielo.
Hombres de oración y adoración, se ofrecen por nosotros y nos ofrecen al Padre.
Bautizan en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Son testigos de la unión sacramental de los novios en el Matrimonio.
Confirman la fe en los bautizados.
Ordenan los nuevos sacerdotes.
Son presencia de Jesucristo en medio de nosotros: en nuestras alegrías, en nuestras dificultades y en nuestras penas.
En total disponibilidad de corazón y espíritu, son padres de todos, hermanos y amigos de todos.
Madre de los sacerdotes y de la Iglesia, Señora de la Eucaristía, la Virgen María los ama particularmente.
A lo largo de este año sacerdotal recemos por nuestros sacerdotes y mostrémosles nuestro reconocimiento y afecto.
Recordemos a Juan María Vianney quien dijo: “El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús”.
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