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EL JARDIN DE DIOS
Muchas veces, en nuestra soledad, deseamos recibir cariño, un abrazo expresivo... De quién mejor, que recibirlo de Dios.
Todos podemos, tan solo con un corazón dispuesto y una oración efectiva, descubrir el jardín de Dios donde las rosas no mueren nunca. Imaginar ese hermoso lugar tan lleno de calma, de paz, de amor...
Por eso hoy clamamos a Ti Señor, para que nos permitas pasear en tu jardín, contemplar tus rosas y recibir tu amor.
Enséñanos a ser agradecidos y a ofrecerte nuevas expectativas apostólicas y de santidad, para recibir tu inmenso amor.
Bendito seas Padre, porque sabemos que con amor eterno Tú nos amas.
Te suplicamos, tener la seguridad de que Tú estás con cada uno de nosotros en todo momento y que siempre estarás a nuestro lado.
Pidamos estar, más atentos a esa presencia tuya en nuestras vidas, que a nuestra soledad.
Amén.
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