POR AMOR. . .

Es muy frecuente escuchar quejas y de alguna manera incomodidad en este tiempo cuaresmal, sobre la abstinencia y el ayuno -sólo en dos días- que parecen pesar a algunos.  O tal vez creen que es algo que no vale la pena, que no se gana nada positivo.....
En realidad lo que esos pequeños actos significan no es seguramente no comer carne –cuántas veces lo hacemos- o comer un poco menos esos dos días de ayuno. El valor es muy otro: son actos de renuncia que se ofrecen por amor, con sentido de reparación o de penitencia.  Y eso es lo que vale.
Un pequeño sacrificio, y un gran amor. A Jesús.
Lo que Él hizo por nosotros no fue pequeño. Lo que sufrió por nuestra redención, no fue poca cosa.
Su sufrimiento fue tan infinito como su amor. Por todos, incluidos nosotros.
Es mucho lo que debemos a Cristo y también a su Madre.
Entonces, pongamos todo nuestro agradecimiento y nuestro amor y trasformemos estos pequeñísimos actos que la Cuaresma nos pide en la alegría de poder corresponder con tan poca cosa, a la Cruz que nos  salva, que nos abre las puertas de la felicidad sin fin.