QUEDATE A MI LADO…

Llegó la hora del silencio y la soledad, del reposo y el descanso reparador, quédate a mi lado, Señor.
En la oscuridad de las horas de la noche cuando se buscan fuerzas para comenzar la jornada siguiente: no me dejes solo, quédate a mi lado, Señor.
Vela mi sueño, cuida mi seguridad, vigila mi casa, no me dejes solo, quédate a mi lado, Señor.
Mientras la noche transcurre, prepara para mañana mi ánimo y mi debilidad con tu fuerza, para serte útil, como Tú quieras; quédate a mi lado, Señor.
Antes que el sueño cierre mis ojos, pon en mis labios palabras de agradecimiento por el día transcurrido y en el corazón  esperanza para continuar mi trabajo de todos los días, porque Tú estás conmigo, estás a mi lado, Señor.