ATENTADO AL AMOR

Hubo un día terrible en la historia del mundo, en el que el Odio –rey de los malos sentimientos- quiso matar al Amor. Convocó a una reunión a sus colaboradores más allegados: los defectos y los antivalores, todos los sentimientos negros y los deseos más perversos del corazón de los hombres.
Una vez reunidos, el Odio dijo: “los he reunido porque quiero matar a alguien”.
Los asistentes no se extrañaron porque el Odio siempre quería matar a alguien, pero se preguntaban a quién podría ser para que los necesitara a ellos.
El Odio, inmediatamente explicó: “quiero que maten al Amor”.
Muchos se rieron malévolamente, pues más de uno le tenía ganas...
El primer voluntario fue el Mal Carácter quien aseguró que en menos de un año, el Amor habría muerto, ya que provocaría la discordia y el enojo, y eso, el Amor no lo soportaría.
Pero al año, dio cuenta de su fracaso. Había intentado todo, pero el Amor superaba todas las situaciones de ira y de peleas desenfrenadas.
Entonces, se ofreció la Ambición para llevar adelante el propósito. Haciendo alarde de su poder, dijo: “desviaré la atención del Amor, hacia el deseo del poder y las riquezas. Eso será suficiente”. En esa oportunidad el Amor tuvo que luchar para salir adelante, pero aún herido, venció nuevamente.
Furioso el Odio, envió a los Celos, quienes burlones y perversos, inventaron toda clase de artimañas para lastimar al Amor con dudas y sospechas infundadas, pero el Amor, a veces confundido, lloró y con valentía y fortaleza, los venció, porque no quería morir.
Año tras año, el Odio siguió en su lucha perversa contra el Amor.
Entonces y en vista de los reiterados fracasos, apoyado como siempre en los malos sentimientos, buscó la colaboración de otros que pudieran cooperar con sus malévolos intereses. Y enviaron a la Frialdad, al Egoísmo, la Indiferencia, la Pobreza, y hasta la Enfermedad... Y todos ellos fracasaron. El Amor triunfaba fuera como fuera, herido, triste, lastimado... seguía adelante invicto en la batalla.
Le quedaba al Odio un solo recurso sin probar: la Rutina, quien espontáneamente se ofreció a matar al Amor. Y llegó lejos... Estuvo más cerca que los demás en derrotar al Amor. Y ya creía que era seguro su triunfo!
Pero...
Llegaron la Amistad, la Solidaridad, la Sinceridad, el Gozo y la Alegría, quienes trajeron Fe y Esperanza. Ellos estrecharon filas con el Amor y juntos ¡triunfaron definitivamente!
Los malos sentimientos capitaneados por su rey el Odio, culparon de su fracaso al Espíritu del Bien hecho bondad, misericordia y perdón, que viene de lo Alto. Contra el Señor de Señores que le daba fortaleza y luz, nada podían hacer, él y los suyos.
El amor que deriva del Amor infinito de Dios es invencible.

Llenemos nuestros corazones de amor y nada podrá desviarnos o superarnos mientras recorremos el camino hacia el Supremo Amor.
Demos gracias al Señor por enseñarnos a amar.